Amando la oscuridad y no sólo la luz

¿Seres de luz pura? Creo que se han equivocado de puerta. Sigan buscando porque aquí llevamos mal lo de búsqueda de la iluminación y “los/as iluminados/as”.

Hoy es luna nueva así que, en este monte de oscuridad quiero compartir esta reflexión contigo. El amor, la positividad, el optimismo, ver el lado bueno de todo, la amabilidad y la belleza son  valores importantísimos en mi camino personal y que creo que son una buena representación del trabajo del Templo. Yo, personalmente, me considero fluffy bunny (conejito achuchable) hasta la muerte y no entiendo como una palabra que contiene conejitos pueda ser un insulto aunque está claro que en nuestro entorno, sin duda se utiliza como tal. Pero también creo fervientemente que huir del concepto dual del Bien –la luz, lo positivo- y del Mal – la oscuridad, lo negativo- es imprescindible en cualquier práctica religiosa o espiritual que se base en la Tierra por la simple y obvia razón de que la tierra fértil es claramente oscura, pues es en el interior del huevo o en el útero oscuro de dónde se gesta la vida. Los aprendizajes que provienen de las fuerzas naturales y de los Dioses que los encarnan nos muestran la infinita escala de tonos, los matices son esenciales, y están muy alejados de los conceptos simplistas y absolutos del “esto siempre sí y esto siempre no”.

sombra, oscuridad, luz, dones de la sombra, importancia de la oscuridadNingún crecimiento personal auténtico pueden ocurrir en los extremos: la luz absoluta nos ciega, la oscuridad absoluta nos impide percibir nada. Es el los intermedios dónde ocurre la magia de la vida, de la revelación de los misterios y de la transformación misma.

Entonces ¿porqué el aparente foco en el positivismo? De entrada, creo que aparente es una palabra muy acertada y que vale la pena subrayar. En el momento y lugar dónde vivimos (y me refiero en términos amplios al s.XXI y las sociedades industrializadas) creo que la percepción el propio concepto de la luz está muy muy distorsionada, filtrada para que sólo se perciba una gama y nos ceguemos al resto. La luz es, hoy por hoy, esencialmente equiparada a la razón –la lógica pura de predecible, estudiable, experimentable en un laboratorio y repetible- y su imagen por antonomasia es el hombre blanco, el salvador que lo sacrifica todo por los demás. Con este panorama, para mí lo primero que necesitamos todos es un trabajo que nos permita reconocer nuestras luces, nuestras características más brillantes, desligándolas de la prepotencia, el servilismo y demás extremos que no hacen más que impedirnos vernos tal como somos. Si no tenemos que ser luz, no tenemos que ser perfectos, nos podemos aceptar y querer a nosotros mismos y entonces, también podemos aceptar y amar a los demás como seres no perfectos, entonces ¡podemos empezar a trabajar con lo que hay!

Por esta razón, en el Templo intentamos trabajar desde los principios siguientes:

  1. Centrarse en lo bueno que tengo/hago y que hacen los demás. Aprender a verlo, a remarcarlo y celebrarlo.
  2. Ser constructivo/a en lo que creemos mejorable: hacer propuestas (que se puedan aceptar o no, en lugar de chantajes o ultimátums) que aporten y ofrecer la propia ayuda (implicarse para que no sea “problema del otro”)
  3. Reservar la crítica dura y el ataque para lo que realmente es grave y debe destruirse: las acciones que fomentan las desigualdades, la opresión, la falta de respeto por la vida y la Naturaleza, etc.

Y todo esto no niega en absoluto que la oscuridad forma parte de todos y  que es una parte esencial de nuestra existencia y trabajo. No cabe dentro de esta perspectiva querer deshacernos de ella. La oscuridad es la rabia que me hace levantarme ante las injusticias, son los iones negativos de la atmósfera, es todo lo primario e instintivo que te sale de las entrañas y escapa a la lógica mental. En la oscuridad están los dones por descubrir, guardados porque no encajan con la expectativa social o coartados por nuestras auto-limitaciones; aquello que Jung denominó la sombra luminosa. En la oscuridad está el potencial, es allí donde literal y simbólicamente se desarrollan las semillas que no saldrán hasta haber enraizado y se manifiestan en creaciones y lo que llamamos crecimiento personal. Así de importante y maravillosa es la oscuridad.

¿Qué es para ti la oscuridad?

Nuria Anami

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